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Razonabilidad es moralidad

woensdag 20 mei 2015  Luk Van Biesen y Lode Vereeck

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El lobbista estadounidense Robert Shapiro defendió ayer a los fondos buitres en el periódico De Tijd. Atacó la propuesta de ley belga que quiere poner coto a estos fondos. El timing no fue fortuito. La propuesta estaba ayer en el orden del día de la comisión parlamentaria competente. En un intento de presionar a los diputados, el Instituto de Finanzas Internacionales también les envió una carta en contra de la propuesta. Shapiro admite abiertamente que representa los intereses de los buitres. En efecto, sus argumentos no tienen ningún sentido económico. Aún más, son simplemente equivocados.

 

1.  Shapiro sostiene que los fondos buitres están dispuestos "a tomar riesgos cuando los países están al borde de la quiebra. [...] Si no fuera por ellos, estos países irían a la quiebra.” Los fondos buitres serían, por lo tanto, el último salvavidas para conseguir dinero y evitar la bancarrota. Esto es flagrantemente falso.

Los fondos buitres compran bonos por casi nada cuando un país está al borde de la quiebra o que ya está en proceso de quiebra. Ofrezcan dinero fresco a los estados que tienen necesidad de dinero, pero dan sólo una suma irrisoria a los tenedores de bonos asustados. Luego, a través de acciones legales, esperan realizar ganancias exorbitantes, solicitando el 100 % del valor nominal.

Los fondos buitres no están involucrados en la emisión de la deuda original, ni en el proceso de quiebra. No son partes interesadas (como los acreedores originales, cuya mayoría quiere una solución razonable), sino especuladores puros que persiguen ganancias abusivas y que llevan los países a una segunda quiebra. Carecen de cualquier tipo de ética financiera.

 

2. Segùn Shapiro, la legislación belga limitaría el acceso de los países en desarrollo a la financiación internacional. Esto no tiene ningún sentido. Las puertas de los mercados financieros internacionales ya se han cerrado en el momento de la quiebra. A partir de entonces, estos países sólo podrán contar consigo mismos o con sus aliados, salvo que lleguen a un acuerdo con los antiguos acreedores. 

Aunque según Shapiro, un país como Argentina sólo puede contar con la ayuda de Rusia y de China y ha empeorado sus relaciones con otros países. Esto tampoco tiene sentido. Argentina alcanzó un acuerdo con el 93% de sus acreedores, incluyendo el Club de París (los acreedores europeos), para restructurar su deuda y pagar el 30% del valor nominal. Argentina cuenta con los recursos para pagar, actualmente están en una cuenta del Banco Central. Sin embargo, los tenedores “buenos” de bonos argentinos no pueden ser reembolsados debido a una sentencia de un tribunal de Estados Unidos. En caso de ocurrir, los buitres intentarían embargar estos fondos.

 

3. El Instituto de Finanzas Internacional opina que la ley belga socavaría la previsibilidad del marco jurídico actual. Este es un argumento extraño. Hoy en día no se puede prever si los fondos buitres podrán alcanzar su objetivo. La nueva ley belga, sin embargo, es clara: los fondos buitres no podrán recibir más que el precio al que se compraron los bonos. Por otra parte, ¿qué impide a los fondos buitre que acepten la solución financiera acordada con el 93% de los antiguos acreedores y con la que igualmente obtendrían un rendimiento enorme?

Los fondos buitres son ellos mismos los responsables de la inestabilidad. Obligan a los países a una segunda quiebra y con ello socavan la estabilidad en esos países y en los mercados financieros internacionales.

 

4. Por último, Shapiro sostiene que el proyecto de ley belga es más bien "simbólico" porque la deuda de los países en desarrollo se emite en su mayoría bajo la ley estadounidense o británica, pero admite que sería "peligroso" (para los fondos buitres) "si otros países copian la propuesta de Bélgica". Sin embargo, esto sería otro error. Los países que han llegado a un acuerdo de pago con sus tenedores "buenos" de bonos podrán realizar los pagos a través de Bélgica, sin que los fondos buitres se apoderen de sus activos.

Esto significa que una parte de las transacciones financieras internacionales –y tal vez en el futuro las emisiones de deuda internacional– pueden pasar a través de nuestro país. Esto explica por qué el mundo financiero estadounidense está extremadamente asustado y también, en parte, la fuerte reacción de Shapiro y de otros.

El hecho de que la máquina de lobby internacional se puso en funcionamiento, muestra la importancia del proyecto de ley belga, que supera con creces los límites y la importancia de Bélgica en el contexto internacional. Esto afecta a los fondos buitres directamente. Esperemos que los diputados belgas se mantengan firmes y no sucumban a la presión y la mentira de los representantes de un grupo de capitalistas de casino inmorales. 

 

Luk Van Biesen es miembro de Open VLD, parlamentario y líder del proyecto de ley. 

Lode Vereeck es senador (Open VLD) y enseñó en la Universidad Torcuato di Tella de Buenos Aires entre 1998 y 2009.

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